Boda de Sara
Poema escrito con motivo de la boda de Sara, un recorrido emotivo por su vida desde el nacimiento hasta el día en que parte hacia una nueva etapa junto a su pareja.
He perseguido en vano montones de palabras
Con que poder brindarte un ramo de emociones
Pero se me escabullen cuando voy a expresarlas
Y presas en mi mente hierven a borbotones.
Viniste una mañana cuando vuelven las flores
Y vuelan las cigüeñas la cruz del campanario,
Entre nanas de cuna y elegías de algodones,
Pero casi nos dejas. Corría un mes de mayo.
Cuatro abuelos de mimo vigilaron tus pasos
En pueblos de montaña, a orillas del Carrión,
Y en otras tierras cálidas donde el Mediterráneo
Viste sus primaveras de luz y de color.
Y una madre de lujo que quería engordarte
Con puré enriquecido de un pack de vitaminas
Que te las disfrazaba de miles de señuelos,
Pero tú no tragabas y se las devolvías.
Y te vestía de princesa con miles de colores
Y acunaba tu infancia en mares de caricias.
Luego fuiste apagando velitas de colores
Y sumando deditos que contaban tus años
Y triunfaste en los parques, en la escuela, en los juegos,
Siendo la admiración de propios y de extraños.
Controlando tu historia y sin que lo notases,
Siempre estaba a tu lado un padre renegón
Que estudiaba contigo el «mi mamá me mima»,
El principio de Arquímedes, los mundos de Platón,
La red de carreteras y las autonomías
O las obras y autores de una Generación,
Parecida a otras tantas, que agobiaban tus ocios
Y te hundían los Puentes de la Constitución.
…Y una hermana de seda que jugaba a cuidarte
Compartiendo tus tiempos del reír y el llorar:
Te llenaba de besos o te hacía rabietas
En tediosos viajes de ciudad en ciudad,
Distrayendo el camino con canciones a coro
Que sonaban a gloria, aunque sonaran mal;
E inventábamos cuentos de estrellitas traviesas
Convertidas en lunas que ascendían del mar.
Y luego visitábamos museos y exposiciones
Mientras ibais creciendo en virtud y en edad.
Y te llegó el momento de tomar decisiones…
Y te pusiste al mando de ese tren de tu vida…
Temblábamos al verte cómo hacías pinitos
Jugando con el fuego de cosas prohibidas:
Hiciste interraíles por los pueblos de Europa
Y te fuiste, encantada, a estudiar en Gandía.
Pero al fin conseguiste lo que esperan los padres
Y estamos orgullosos de lo que has conseguido.
Sólo quiero decirte que, entre tanto trabajo,
Disfrutes del encanto de los ratos perdidos.
Después llegó a tu vida, sobre un caballo alado,
Revestido de príncipe, un joven caballero
Que cautivó tu mente y te quitó el sentido
Y, entre tus preferencias, se colocó el primero.
Y ahora os vais de la mano a un palacio de espejos
Rodeado de jardines por todas las esquinas
Tapizadas de césped, de setos y parterres
Donde crecen las rosas y acechan las espinas.
¡Ojalá que el aliento de la diosa fortuna
Replete vuestras velas de viento favorable
Y en el largo periplo que os ofrezca la vida
Atesoréis montones de días inefables!
Y cerraré estos versos con la voz de un poeta
Cuyo triste destino fue llorar sus ausencias:
—Te vas, Sara, te vas; te vas… pero te quedas,
Pero te vas, dejándonos un desierto de arena.